jueves, 28 de noviembre de 2019

CLEOPATRA

Cleopatra, todos conocen tu historia,
la de una mortal convertida en diosa,
heredera de Egipto, hija de La Creación,
que enamoró a más de medio mundo.

Desde tus pirámides has gobernado
y desde tu trono has levantado tu imperio,
las Escrituras jamás habían reflejado
tanto poder en una sola mujer.

Pero oh, mi Cleopatra,
tú nunca has tenido fé en ti misma,
ni has podido sentirte
como la joya de África que eres.

Has apaciguado guerras con tu sonrisa,
pero has conquistado tierras con tu mirada,
has insuflado vida con tu sexo,
pero has segado almas con tus labios.

Es por eso que tú, Cleopatra,
te encierras en tu jaula de roca y oro,
tapizada con lujos y vergüenza,
ocultando tu secreto más íntimo.

Cada noche subes a la cima de tu pirámide
y contemplas a tu pueblo y tu vasto Reino,
con la esperanza de que nunca descubran
que sólo deseas saltar al vacío.

Cleopatra, mi Diosa, mi Reina, mi amante,
comprendo tu soledad y la hago mía,
pues sé de buena mano
que tu única perfección es tu nariz.

No llores, mi niña, no puedo consolarte,
no puedo secar tus lágrimas ni abrazarte
porque convierto en oro todo lo que toco
y no quiero más soledad dorada.

Atentamente, Rey Midas.


martes, 19 de noviembre de 2019

ECLIPSE

Miré hacia arriba
y fui testigo
del baile de dos astros.

El cosmos
danzó para mí
y yo boquiabierto.

"¡No miréis arriba!"
advirtió el resto
del mundo.

"¡Os quedaréis ciegos
para toda la eternidad!"
Sentenciaron.

Y de repente,
guiados por el miedo,
todos cabizbajos.

Aún no sé
si fue por valentía
o si fui un temerario.

Pero no aparté la mirada
y vi cómo luces y sombras
se abrazaban.

Todo terminó
en un abrir y cerrar
de ojos.

Los míos, en cambio,
no volvieron a cerrarse,
no volvieron a ver.

Todos, preocupados,
corrieron en mi ayuda,
ofreciéndome consuelo.

Cuando me alcanzaron,
quedaron atónitos
al ver mi rostro.

Contemplaron mis lágrimas
cayendo por cuencas vacías,
muriendo en mi sonrisa.

Me quedé ciego
sabiendo que fui el único
que conoció la belleza.


jueves, 14 de noviembre de 2019

OTOÑO: POEMAS CADUCOS

Estoy escribiendo con una pena tan grande
que sólo es comparable a lo que una vez te quise,
pero ya he tomado la (dolorosa) decisión
de recuperar lo último que me pediste.

Seguiré navegando, por supuesto, eso es innegable,
es una parte de mi alma, como la que sustrajiste,
pero como mi olvido es automático, buscaré el perdón
y para ello habré de tomar tierra firme.

He pasado la noche en vela
añorando el pasado que fuiste,
llorando el presente que me niegas,
angustiado por el futuro que me perdiste.

He esperado esa señal tuya que no llega,
matando lentamente el tiempo,
alargando inútilmente la espera,
sabiendo que nunca llegará ese momento.

Has sido mis mejores sueños
y en pesadillas ahora me despiertas,
dormir tranquilo es lo que quiero
sin soñar que aún me recuerdas.

Estos serán tus últimos versos, he dicho bien, tuyos,
porque al igual que con mi barco has tomado el timón,
eso sí, bajo mi tutela y consentimiento,
con mi único deseo de que nos llevaras a buen puerto,
has dirigido mi lápiz sobre el folio
y mis palabras han sido hojas en otoño
cayendo por la fuerza de tus vientos.

Siempre formarás parte de estas letras, tenlo claro,
pero siendo un recuerdo más
entre tantos que hay aquí enterrados.

Estoy escribiendo con una pena tan enorme
que dejo que mis lágrimas, hojas en otoño,
y mis poemas caducos caigan donde el viento sople.


CONTRACORRIENTE

Has sido todo
lo que no debías ser.
Serías mi apoyo
y ahora no me quieres ni ver.

Dónde están esas promesas
que un día fueron verdad,
dónde están esas piezas
que en teoría debían encajar.

Yo navego, qué remedio,
sin temor a la muerte,
mas dónde estás, mi vida,
que me abandonas a mi suerte.

Aquí espero, semblante serio,
concentrado en mi trabajo
que es surcar el mar, mi cruz,
esperando mi naufragio.

Y quién soy yo
para navegar a contracorriente.

lunes, 11 de noviembre de 2019

MIS TRENES

Hace tiempo
que caí en la cuenta
de que nunca
vi pasar trenes en mi vida.

Quizá espero
en la estación equivocada,
o bien mis versos
no arriban a buen puerto.


viernes, 8 de noviembre de 2019

NO LEAS MIS POEMAS

No leas mis poemas.

No quiero que reconozcas
la máscara que oculta al hombre,
ni al mentiroso que se esconde
entre verdades piadosas,
ni al tímido que se desnuda
ante el respetable.

No quiero que leas mis poemas
si ello implica
que observes mi alma,
con la mirada sobre mis hombros,
perdonando mi existencia,
sonriendo por mi tristeza.

No leas mis poemas
si quieres descubrir quién soy,
porque lo escrito es pasado,
y lo pasado es memoria,
y la memoria es frágil,
y la fragilidad es ley.

Si no quieres más preguntas
a las respuestas que no me dices,
ni más sorpresas
en estos versos previsibles...
No leas mis poemas,
léeme a mí.


jueves, 7 de noviembre de 2019

TÉ NEGRO

Caen las últimas hojas
en la víspera de mi otoño,
mas no son pardas, ni cobrizas
sino negras,
sin brillo,
como la noche que te fuiste,
sin estrellas
ni Luna.

Aún recuerdo...
No, no recuerdo.
Sólo la noche, cálida,
que puedo contemplar
ahora que las hojas
por fin han caído,
y el humo que baña
el firmamento
que me arropa.

Y bebo otro sorbo
de este té negro,
que sin ser el mismo,
evoca sabores pasados.

Sigo bebiendo.


lunes, 4 de noviembre de 2019

FUEGO CAMINA CONMIGO [5/5]

Borro y escribo,
borro y escribo...

Quería escribir un poema
y adornarlo con florituras,
pero no vale la pena
porque la verdad es cruda.

Cinco años han pasado
desde que me mató el cáncer,
desde que me dejó desamparado,
desatendido, con frío y hambre.

Borro y escribo,
borro y escribo...

Desfiguró mi rostro,
quebró mi alma,
me convirtió en un monstruo,
me convirtió en la nada.

Nací ceniza, broté ascua,
abrí los ojos, sentí la llama,
sólo polvo, nadie alrededor,
me abandonaste, sólo quedo yo.

Borro y escribo,
borro y escribo...

Hace un lustro emprendí el camino,
gracias a los que fuisteis, a los que sois, a los que seréis,
por permitir que este mendigo
haya tenido la vida de un rey.

Vuestras lágrimas fueron mías
y culpable me he asumido,
pero os juro por mi vida
que jamás caeréis en el olvido.

Borro y escribo,
borro y escribo...
Porque al igual que mis versos
estuve muerto y ahora vivo.

Por eso ahora borro y escribo,
borro y escribo...
Porque al igual que el ave fénix
fuego camina conmigo.


viernes, 1 de noviembre de 2019