lunes, 24 de agosto de 2020

domingo, 23 de agosto de 2020

sábado, 22 de agosto de 2020

martes, 4 de agosto de 2020

UN BARCO EN EL PUERTO

Hay un barco atracado en el puerto.

La cubierta enterrada en polvo,
sólo un ancla reposando en babor,
un mástil central y solitario
y ausentes aparejos que nunca estarán.

La madera carcomida por el tiempo,
asimétricos y agrietados sus tablones,
la misma prisa que tuvieron por construirlo,
la misma al dejarlo huérfano.

Hay un barco atrapado en el puerto.


miércoles, 22 de julio de 2020

CONTANDO LUNARES

"¡Ay, qué mundo loco es este!"
Lamentaba el loco entre murmullos.
"¡Todos contando lunares
y yo tratando de olvidar los tuyos!"


domingo, 12 de julio de 2020

ETERNO

Me da vértigo pensar
que mis poemas me harán eterno,
pero me conformo con saber
que lo seré siempre en tu recuerdo.


miércoles, 8 de julio de 2020

ARROW IN THE KNEE

I used to be a sailor like you,
then I took an arrow in the knee.

I'm still kneed on the ground,
waiting for our background to flee.


martes, 9 de junio de 2020

lunes, 8 de junio de 2020

AGUA DE MAYO

Mi tierra seca,
arenisca;
abrasada,
ceniza.

El sol ardiente,
fuego;
incandescente,
muerte.

La lluvia milagrosa,
resurrección;
necesaria,
salvación.

Bendita seas
que has caído
como agua de mayo.


lunes, 18 de mayo de 2020

CAMINANTE

Nadie anduvo más caminos que él,
ni cruzó más recónditos senderos,
ni escaló más altas montañas.

En sus pies estaba escrita su vida,
su sudor abasteció yermas tierras,
mas su espalda era su lastre.

Una mañana, a medio camino
en su subida al pico más alto
detuvo sus pasos y miró atrás.

Hasta ese momento,
nunca se había dado cuenta
de que lo pesada que era su mochila.

Nunca antes le había pesado tanto,
nunca le supuso un obstáculo añadido,
puesto que siempre estuvo ahí.

Lo lógico sería que la soltara
para aligerar su marcha
y alcanzar antes la cima.

En cambio,
sacó una navaja del bolsillo
y rajó el fondo de la mochila.

Era una temeridad arrancar de golpe
parte de su ser,
algo que siempre viajó con él.

De modo que lo sensato fue seguir ascendiendo,
dejando que la mochila se vaciara poco a poco,
hasta que por fin nunca más la sintiera.