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viernes, 10 de mayo de 2013
CUTREMETÁFORA
Hablamos de un camino,
de una roca,
esa dichosa roca
que nos hace
la vida imposible.
¿Qué hace
aquí en medio
una piedra?
Se suponía
que no debería
haber nada,
¡qué estás tramando!
No contesta...
Qué misterio...
Para colmo,
la muy condenada
no se quiere mover.
¡Ea!
Esa es su misión
en la vida:
estorbar.
Tú, piedra inerte,
ente inútil,
metáfora cutre,
seas lo que seas,
seas quien seas,
apártate, rapidito,
que el tiempo corre
casi me coge
y no quiero
que me haga
tropezar
en el camino.
¿No te quitas?
No quería
llegar a esto,
pero bueno,
tú me obligas.
¡PATAPUM!
Y de una
sonora patada,
la piedra
vuela lejos
y se pierde
en el inmenso cielo
que nos vigila.
Así es
el hombre,
¿luchador por
querer vencer
sus obstáculos?
No,
animal cobarde
que prefiere
descartar lo desconocido,
eliminar lo no establecido,
antes que conocer,
antes que dialogar,
antes que pararse a pensar,
antes que vivir.
martes, 16 de abril de 2013
EL FINAL
Puta obsesión
por el final.
Si leemos un libro,
si vemos una película,
nada importa el principio,
ni los personajes,
ni el pasado de cada uno,
ni los paisajes,
ni la trama,
ni la descripción,
ni la calidad literaria/cinematográfica,
ni la presentación,
ni las circunstancias,
ni los giros inesperados,
si leemos el libro o miramos la película
sólo para poder llegar al final,
si únicamente deseamos conocer el final,
y por muy bueno que sea el libro o la película,
si el final no nos complace,
si no es lo que esperamos,
ese libro o esa película nos dejará un sabor amargo,
un sabor a derrota.
Lo mismo ocurre con la vida,
lo mismo ocurre con el amor,
nada importa el principio,
ni los personajes,
ni el pasado de cada uno,
ni los paisajes,
ni la trama,
ni la descripción,
ni la calidad,
ni la presentación,
ni las circunstancias,
ni los giros inesperados,
si vivimos la vida o el amor
sólo para poder llegar al final,
si únicamente deseamos conocer el final,
y por muy buena que haya sido esa vida o ese amor,
si el final no nos complace,
si no es lo que esperamos,
esa vida o ese amor nos dejará un sabor amargo,
un sabor a derrota.
Yo soy de los que sudan del final,
de los que prefieren caminar
por el simple hecho de disfrutar del camino,
porque finales hay muchos, todos impredecibles,
y la única certeza que tenemos
es que somos dueños de lo que andamos,
de la senda que construimos al caminar.
Puta obsesión
por el final.
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